La filmografía de Sam Raimi siempre se ha caracterizado por la irregularidad, tanto en el terror, la comedia terrorífica o en el cine de superhéroes ha dado grandes títulos como los dos primeros Posesión infernal, los dos primeros Spider-man. Darkman o el trhiller Un plan sencillo, pero también alguna que no está a la altura como Entre el amor y el juego y la última estrenada en 2013 Oz un mundo de fantasía. Veremos si le dejan hacer la segunda entrega de Dr. Strange y vuelve a estar a la altura de sus mejores títulos.
De momento, Arrástrame al infierno me parece su última película importante. La historia de la apoderada de un banco que recibe una maldición de una anciana a la que ha negado una moratoria está narrada con la fuerza, la garra y el sentido del humor macabro que han caracterizado siempre a Raimi. El reparto con Alison Lohman y Justin Long prometía en su estreno, pero ha quedado bastante olvidado.
Y tiene una infernal banda sonora del gran Christopher Young, maestro de lo siniestro que aquí hace uno de sus trabajos más deliciosamente macabros de este siglo.
Cuando Warner realizó en 1935 la versión sonora del clásico de Rafael Sabatini Capitán Blood, no solo hizo una de las mejores películas de piratas de todos los tiempos y una de las obras maestras de Michael Curtiz, convirtió en estrellas a un diablillo de Tasmania con bigote y a una actriz británica nacida en Japón que le darían al estudio su pareja más taquillera y famosa en los años 30 y 40: Errol Flynn y Olivia de Havilland.
El Capitán Blood es una obra maestra del cine piratas sobre un médico acusado de traición por curar a un rebelde contra el rey y que se ve obligado a practicar la piratería. Flynn empieza a mostrar todo el carisma y la cara dura que le caracterizarán en el resto de su carrera y muestra ya la gran química que tendría con de Havilland. Están muy bien acompañados por uno de los mejores villanos de la historia del cine que también sería el más emblemático Sherlock Holmes, el gran Basil Rathbone.
La banda sonora es uno de los grandes trabajos del que para mí es el primer gran compositor de la historia del cine junto con Max Steiner. El checo Erich Wolgang Korngold hace nuevamente una genial banda sonora.
Tenía muchos temores con esta versión de los inicios de una de las más grandes villanas de la historia de Disney, me temía otra Maléfica con Disney lavando la imagen de su villana. También por otro lado el director australiano Craig Gillespie es un director muy irregular, capaz de lo mejor (Lars y una chica de verdad, Yo Tonya) y de lo peor (el remake de Noche de miedo)..
Mis temores se han disipado al ver el filme. Sin dejar de ser un filme 100 % Disney, esto no es Maléfica, Cruela no llega a ser lo todo perversa que en filme animado pero tampoco es una hermanita de la caridad. Gillespie ha optado por la parodia del personaje y alguno más, veo en el filme ecos de Cenicienta, de Clark Kent y de algún superhéroe que me callo para no desvelar el giro que hay en la película sobre la relación entre las dos protagonistas.
Y sobre todo es un fenomenal duelo entre dos grandes comediantas. Emma Stone está muy bien como Stella-Cruella (¿le habrá hecho gracia la coña a la hija de Paul MacCartney?), pero quien se lleva la palma es Emma Thompson, siendo muy perra como la perversa Baronesa. El resultado no es redondo, tiene algún bache, pero es uno de los más divertidos filmes de acción real de Disney recientes.
Tiene una escena durante los títulos de crédito. Aparentemente enlaza con 101 dálmatas y a alguno le ha parecido un acto de bondad, pero ese breve diálogo al final de una película me hace pensar que es mucho más retorcido que lo que aparenta, no sé si es el primer acto de perversidad del personaje o que se repite el principio de la película...
Hoy ha fallecido el actor Gavin Macleod. Aunque había hecho cine con directores como Blake Edwards, la popularidad le llegó con dos series televisivas en los 70, La chica de la tele y sobre todo Vacaciones en el mar, donde interpretaba al capitán del crucero donde se sucedían los episodios de la serie cómica. Descanse en paz un actor que forma parte de mis recuerdos de niñez.
No sé si había comentado alguna vez que tenía un proyecto de teatro como actor sobre aventuras africanas. Se trata de Nit de crims, espectáculo que hacemos cada año en el Centro Cívico del Carmel en Barcelona, y en el que un grupo de actores no profesionales representamos una obra original en la que se produce un asesinato y el público tiene que averiguar quién es el asesino o asesina con las pistas o despistes que le damos los personajes. Cada año la obra es diferente y está ambientada en un lugar distinto: hasta ahora habían sido Casablanca, una casa encantada, un garito de los gangsters de la Ley seca, un pueblo del Oeste y un crucero. Este año la acción se desarrollará en un safari en 1912 y la representamos el 18 y el 19 de junio si no hay cambios de fecha de última hora.
Aprovechando que vamos a empezar los ensayos en los próximos días, quería hacer un artículo sobre un filme de aventuras africanas para abrir boca. Por lo que hemos hecho hasta ahora, la música de Memorias de África estará muy presente, pero ya ha pasado por este blog, y también Los demonios de la noche. Por donde se desarrollará la acción y el año en que transcurre, quizás eran más adecuadas dos de Jerry Goldsmith como son Las minas del Rey Salomón y Congo (pondré la primera la semana del estreno de la obra), pero hoy me apetece poner una obra maestra que también tiene que ver con safaris y con aventureros en África: Hatari!
Hatari! es una de las mejores películas de la etapa final de la filmografía de Howard Hawks. Le veo bastantes similitudes con otra de sus obras maestras, Solo los ángeles tienen alas, ambas tratan de un grupo de aventureros en algún lugar perdido. En el filme de 1962, un grupo de cazadores se dedica a recoger ejemplares para diversos zoológicos, a ellos se les añadirá la presencia de una fotógrafa para que el enredo de esta comedia esté servido. Con excelente guión de Leigh Brackett y gran reparto encabezado por John Wayne, Elsa Martinelli, Hardy Kruger y Red Buttons, es un estupendo clásico del cine de aventuras.
Y tiene una gran e inolvidable banda sonora de Henry Mancini, el Baby elephant walk es otra obra maestra del compositor y una mítica composición.
Aunque inspirase las dos versiones de Scarface y tuviese un papel importante en Los intocables de Elliot Ness, solo recuerdo dos biopics sobre Al Capone, el realizado por Steve Carver en 1975 con Ben Gazzara y en el que tenía uno de sus primeros papeles importantes Sylvester Stallone, y el que ha llegad hace poco a una plataforma de streaming. El de 1975 lo recuerdo mal, lo he buscado en plataformas legales de streaming para volver a verlo y no lo he encontrado en ninguna, si alguien sabe si está en alguna le agradecería que me lo diga.
El estrenado recientemente es streaming es bastante irregular. Centrado en los últimos días de Capone, peca de grotesco y escatológico, y el personaje de Matt Dillon no me convence por ser muy tópico en películas de este tipo. Pero tiene una muy buena interpretación de un muy pasado de rosca Tom Hardy, que hace que se mantenga el interés del filme casi todo el tiempo. Me parece el mejor filme del director Josh Trank, lo que no es decir mucho teniendo en cuenta que Chronicle me parece un petardo sobrevalorado y Los 4 fantásticos la peor película de superhéroes que recuerdo.
Pocas veces se ha producido una coproducción entre dos o más estudios antes de los 90, y las pioneras fueron en mi opinión El coloso en llamas y el filme que me ocupa hoy el artículo, El dragón del lago de fuego.
Coproducción entre Paramount y Disney, este filme de 1981 desconcertó un tanto a los seguidores del estudio del ratón por su tono más adulto y violento, y fue un fracaso de taquilla en su estreno, aunque ha quedado como título de culto. Contaba la historia de un reino amenazado por un dragón de 400 años, reino que para aplacar al dragón ofrecía a chicas vírgenes en sacrificio. Junto con Nuestros maravillosos aliados, es el filme más conocido del director Matthew Robbins, y está protagonizada por Peter MacNicol y Ralph Richardson, es también una de las primeras películas del actor Ian McDiarmid, conocido por interpretar al Emperador Palpatine en la saga Star wars.
Para la banda sonora, Alex North hizo un trabajo atípico, con algunos fragmentos de la descartada 2001 odisea en el espacio y un estilo lejos del tono comercial de los primeros 80, más propio del impresionismo o de las vanguardias de principios del siglo XX. Nominado al Oscar, es uno de los mejores trabajos de la última etapa del maestro.