domingo, 25 de diciembre de 2016

¡Canta!



Illumination sigue sin inventar la rueda, pero continua sabiendo hacer su trabajo, ofrecer un digno cine de animación para todos los públicos, aunque le falle más de la cuenta el guión.

Más que una Operación triunfo animada o una versión karaoke de Zootrópolis  como alguno ha comentado, ¡Canta! es un cariñoso homenaje al cine musical clásico, aquel en el que la historia de un teatro en ruina económica tomaba un nuevo impulso con nuevas ideas (Melodías de Broadway 1955 es la más conocida, pero hay unos cuantos ejemplos más en este esquema). Tiene buen ritmo, no aburre y algunos buenos gags (mi favorito, el del Aserejé interpretado por... arañas) aunque le falta quizás un poco más de empaque en el guión y algo de tijera en la duración, 108 minutos me parecen excesivos en la duración. No es una película mala ni mucho menos, cumple perfectamente la función de entretenimiento navideño sin pretensiones, lo que no me parece poco.

Nota sobre 10: 6






sábado, 24 de diciembre de 2016

Gil Parrondo 1921-2016


















Esta nochebuena nos ha dejado uno de los grandes del cine español y del cine internacional rodado en nuestro país, el director artístico Gil Parrondo. Gil Parrondo es conocido especialmente por algunos de los más espectaculares trabajos de superproducciones estadounidenses rodadas aquí entre los 50 y 70, y es el primer español en ganar dos Oscars (el único con Almodóvar), y además en dos años consecutivos, por Patton y Nicolás y Alejandra, destacando en otros trabajos (acreditados o no) como Mr. Arkadín, El Cid, 55 días en Pekín, La caida del imperio romano, Dr. Zhivago, Viajes con mi tía o Los niños del Brasil. Posteriormente se convierte en un fijo de Jose Luis Garci, ganando varios Goyas, y se ha despedido todavía en activo a los 95 años, deja según IMDB dos trabajos póstumos a priori muy interesantes, La piel fría y 33 días. Descanse en paz

Assassin's creed



Que conste, este artículo no es una inocentada (ya tengo preparada una para el miércoles), aunque lo pueda parecer: trama de Assassins creed: asesinos primos lejanos de Águila roja contra templarios (ayudados por Torquemada, yo hubiese jurado que la Inquisición mandó matarlos, pero se ve que me no me contaron la historia bien), dándose de hostias por la manzana de Eva (que yo no sé cómo la mordió sin dejarse los piños, porque la que sale en la película es metálica), y Cristóbal Colón con pinta de Jesucristo (en un momento dado un personaje creo que llega a decir que es Jesucristo o que se le parece), más una máquina que conecta 1492 con la actualidad (yo pensaba que el plagio de El ministerio del tiempo era otro). Pues muy bien...

La bromita hubiese estado bien si los guionistas hubiesen reconocido estar bajo el influjo de drogas varias, si un cachondo como Jesús Franco se la hubiese tomado en coña o si el filme hubiese sido una serie Z de Grindhouse. El problema es que semejante delirio es una superpoducción y encima se la han tomado en serio (yo el único momento en que me he reído es uno en que un villano le dice a otro tras matar a gente por la puñetera manzana: "No te van a dar el premio Nobel de la paz"). Película sin pies ni cabeza, pésimamente dirigida, peor interpetada (y eso que el reparto prometía: Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Charlotte Rampling, Brendan Gleeson, más la aportación nacional por estar rodada en España: Javier Gutiérrez, Carlos Bardem y Hovik Heuchkerian; me pregunto cómo les convencieron, la única explicación es el sustancioso cheque, y encima Fassbender es productor, ) y lamentablemente escrita, es probablemente una de las peores adaptaciones cinematográficas de videojuegos que recuerdo, y mira que las ha habido malas. El final amenaza secuela, espero por el bien del séptimo arte que este engendro no funcione en taquilla, salvo  más sorpresas desagradables en la semana que queda de año, la peor película de 2016.

Nota sobre 10: 0 





domingo, 18 de diciembre de 2016

Zsa Zsa Gabor 1917-2016






Las hermanas Gabor siempre fueron más destacadas dentro que fuera de la pantalla, y hoy nos ha dejado la última que quedaba, Zsa Zsa, la más famosa, con carrera cinematográfica discreta (a pesar de intervenir en dos obras maestras como el Moulin Rouge de John Huston y Sed de mal), mucha colaboración en series televisivas, y con un currículum impresionante de maridos, 9 en concreto, llegó a decir que una mujer debía tener familia numerosa, o sea, más de tres maridos. Iba a cumplir 100 años en febrero, le ha faltado muy poco para ser centenaria, descanse en paz

sábado, 17 de diciembre de 2016

Rogue one



Tras el semipatinazo del episodio VII (¿o debería decir remake encubierto del episodio IV), la saga galáctica vuelve a la buena senda (sigo diciendo que la trilogia de Annakin no es tan mala como la pintan), Rogue one es un brillante filme de la saga.

Que yo más que spin off lo consideraría el episodio 3,75, está un poquito antes del episodio IV, pero para nada me parece un filme aparte de la saga como teóricamente será el de Han Solo. Gareth Edwards cuenta el comienzo del derrumbe del Imperio, cuando un grupo sin ninguna posibilidad en principio de triunfar intenta robar los planos del arma definitiva. La película arranca brillantemente en un prólogo casi homenaje a Hasta que llegó su hora, y la primera mitad puede parecer un tanto pesada comparada con la parte final, pero en ningún momento aburre. Pero lo mejor es una media hora final magistral, la batalla de Scarif está a la altura de las de Vespin, Hot y Endor de la trilogía central,

Y se agradece que Edwards no repita el error de Abrams, aunque el filme esté repleto de cameos y homenajes a los anteriores filmes de la saga, no hace una burda copia, tiene soluciones brillantes visualmente, ofrece nuevos mundos no vistos hasta ahora, un buen villano , un robot nuevo magnífico y Darth Vader sigue dando tanto miedo como casi siempre, aunque salga poco. No es perfecta, tiene altibajos de ritmo, el personaje de Mads Mikkelsen no es convincente , la relación entre Felicity Jones y Diego Luna no acaba de cuajar (creo que es más problema de guión que de actores, no me extrañaría que haya sido lo que volvieron a rodar) y la resurrección digital de Peter Cushing no me acaba de convencer (para hacer esto, mejor hubiera sido mejor sacar al personaje de espaldas), pero me parece un muy buen filme de la saga. La banda sonora de Michael Giacchino me cuesta valorarla, no es solo porque John Williams es mucho Williams, sino porque por la razón que fuese Alexandre Desplat se apeó muy a última hora del proyecto, y tengo la impresión de que a Giacchino le ha faltado tiempo para hacerla mejor, tiene algunos buenos momentos, pero me parece un trabajo menor. Ahora esperar que el episodio VIII mejore el VII, y ver qué teorías nuevas sobre el mismo se sacan de la manga algunos, hay alguna hasta la fecha que algunos se van a tener que comer con patatas fritas.

Nota sobre 10: 8



Paterson



Hay directores a los que admiro profundamente (la lista es larga: Hitchcock, Chaplin, Ford, Buñuel, Berlanga...), hay directores a los que no soporto ni en pintura (Bay, Garci, Emmerich...) y hay directores que me dejan un tanto frío, que reconozco que tienen talento, pero que no me acaban de llegar a pesar de la legión de fans que suelen tener, como von Trier...

Y como Jim Jarmusch, sus películas pecan en general de historias minimalistas que no me acaban de ser redondas, y esto se acentúa en este Paterson que muchos consideran obra maestra y que yo considero bluff hinchado con protagonista insoportable. De tan minimalista que ha querido ser, Jarmusch se ha olvidado de contar una historia que me interese, o la alargado tanto, que me llega a aburrir, no le encuentro la gracia a contar la historia de siete días en la vida de un conductor de autobús poeta con pareja que prepara galletas, en un pueblo famoso por ser la patria de Lou Costello, y más si buena parte de esa narración es repetitiva, el filme me parece un filme alargado más de lo que debería, le sobran bien bien por lo menos 30 minutos. Algunos le llamarán poesía, yo le llamo aburrimiento, allá cada uno, no debo ser el único, se fue de vacío, cuando muchos lo daban por favorito (de las que he visto del festival, le ganan claramente la partida Verhoeven, Almodóvar, Loach y, si, Refn, pese a quien pese, espero que no me decepcione la multipremiada Toni Erdmann cuando llegue a España).

Mención aparte merece Adam Driver. No puedo con él, para mí verlo en una pantalla para mí es como una pesadilla más redundante que la historia de su personaje, el perro de la película (lo mejor de ella, es todo un descubrimiento) sabe mucho más de cómo interpretar que Driver. Desgraciadamente, lo tendremos en Star wars, episodio VIII, apañados vamos.

Nota sobre 10: 4



jueves, 15 de diciembre de 2016

50 años sin Walt Disney (sin congelar)



Las decisiones en las fechas de estreno de los herederos de su estudio han querido que Rogue One, el último estreno de los estudios Disney, coincida con el 50 aniversario del fallecimiento de Walt Disney, su creador.

Más allá de lo que pensemos sobre su discutible persona (era muy facha, y como jefe era un empresario terrible con sus empleados, recomiendo la serie de cuatro episodios que Movistar + estrenó hace unos meses para conocer cómo las gastaba el personaje), y de lo que pensemos de su tendencia a lo sentimentaloide, Disney sigue siendo el cineasta más importante en la historia del cine de animación, el primero que se atrevió a pensar que el género daba para mucho más que unos divertidos cortos, y cuyas cinco primeros largometrajes (Blancanieves, Pinocho, Fantasía, Dumbo y Bambi) son grandes filmes. Su canto del cisne fue otra obra maestra, El libro de la selva, y tras la crisis creativa y económica del estudio en los 70 y primeros 80, actualmente es el estudio más poderoso de Hollywood, tras comprar e incorporar Pixar, Marvel y Lucasfilms.

Y luego lo de las leyendas urbanas. Lo de que nació en Almería hace tiempo que está olvidado, pero todavía continúa el cachondeo con el tema de que está congelado como Louis de Funes en Hibernatus, Woody Allen en El dormilón o la merluza del super de la esquina. Evidentemente, la trola no hay quien se la crea, pero hay que mencionarla.