Hoy se ha anunciado el fallecimiento de un icono del cine de terror, famoso por una saga de película: Angus Scrimm.
Scrimm es recordado para los aficionados del género por la película de 1979 Phantasma, filme de culto de Don Coscarelli donde interpretó al inquietante hombre alto. Sus otros papeles fuera de la saga son menos conocidos o están influidos por el personaje, pero solo por este ha pasado a la historia del cine. Descanse en paz.
Durante su periodo de esplendor, el cine italiano tuvo en su star sytem un grupo de actrices conocidas como maggiorattas, que destacaban por su exhuberante físico. Las más famosas son Sofia Loren, Gina Lollobrigida y Silvana Mangano, la que ha fallecido ayer es menos conocida actualmente, pero fue muy popular en su momento: Silvana Pampanini:
Pampanini destacó en las décadas de los 40 y los 50 sobretodo en el género de la comedia, con películas como La bella de Roma u Ok Nerón, y fue partenaire en pantalla de los granado de los actores italianos. Todo un símbolo de un cine italiano del que queda muy poco actualmente.
El primer remake oficial de Le llaman Bodhi (y el segundo oficioso, si tenemos en cuenta el plagio descarado que era la primera entrega de The fast and the furious) se salda con un desastre artístico.
El primer filme se convirtió en un filme de culto gracias a un guión hábil, una espléndida dirección de Kathryn Bigelow y unos actores que no eran un prodigio interpretando como Patrick Swayze y Keanu Reeves, pero que tenían un carisma a prueba de balas y eran muy adecuados para los personajes. Todo lo contrario que esta nueva versión, donde el guión es una chorrada como un piano, el director es un pegaplanos en la línea de Michael Bay que no sabe rodar bien escenas de acción (el filme parece más un remake de aquel engendrete llamado Fuego, nieve y dinamita que rodó hace tiempo Roger Moore) y los actores...
Edgar Ramírez bordó el papel de Carlos, el célebre terrorista, en el filme de Olivier Assayas. Está por ver desde entonces si sabe hacer algo más, todo lo que recuerdo de él desde entonces es bastante discreto, y no me parece el actor adecuado para Bodhi, si acaso para alguno de sus compañeros de deporte extremo, no tiene el carisma suficiente. Peor es lo de Luke Bracey, por comparación convierte en cuanto a expresividad a Keanu Reeves en Jim Carrey, es un fallo de casting tan gordo que convierte a una película que ya no era buena sobre el papel en un engendro que la convierte de momento en candidata a uno de los peores filmes del año,
2015 se despidió en el mundo del cine con el fallecimiento de un grande de la dirección de fotografía (Haskell Wexler) y 2016 comienza con la desaparición de otro grande de la dirección de fotografía: Vilmos Zsigmond:
Basta con echar un vistazo a su filmografía en los 70 y principios de los 80 para hacerse una idea de lo grande que fue este hombre: Los vividores, Deliverance, El largo adiós, El espantapájaros, Fascinación, Encuentros en la tercera fase (su único Oscar), El cazador, La puerta del cielo, Impacto... Zsigmond está considerado por cualquiera de ellas un maestro de la luz, aunque después no tuviese una carrera tan notoria salvo excepciones como su trabajo en La dalia negra. Las últimas películas de que tengo constancia de su trabajo fueron con otro grande como Woody Allen, El sueño de Cassandra y Conocerás al hombre de tus sueños.
José Corbacho y Juan Cruz comenzaron muy bien su carrera como directores con Tapas, y empezaron a flojear con Cobardes. En la tercera, Incidencias, ya se la han pegado completamente. Comedia con muy poca gracia, en la línea de Los amantes pasajeros pero menos petarda, sin chispa. con situaciones repetitivas y previsibles y con un reparto que está menos lucido que en otras películas, y con imágenes posteriores a los hechos que entorpecen el desarrollo de la historia. Mal comienzo de año para el cine español, espero que no sea un mal presagio.
Suele ser un lugar común echarle en cara a algunos filmes su excesiva teatralidad (espacio más o menos único y cerrado, pocos actores, origen teatral, mucho diálogo, respeto a los tres actos), hasta haber acuñado el término "teatro filmado". Me temo que pronto es de lo que se le va a acusar al nuevo biopic sobre Steve Jobs dirigido por Danny Boyle y con guión de Aaron Sorkin.
Porque no viniendo de una obra teatral (o al menos no me consta), la película podría pasar por una obra de teatro, y a la vez es puro cine. Lo que han hecho Boyle y Sorkin se aleja completamente del típico biopic (afortunadamente, este filme no tiene nada que ver con el engendro que perpetraron hace dos o tres años), y y coge la estructura en tres actos para escenificar el ascenso, caida y redención profesional de Jobs (nota para despistados, porque lo estoy leyendo mucho estos dos días: Next era de Jobs, pero no era un producto Apple), y lo compara paradójicamente con el Jobs personal más discutible, el que trató a su primera familia como un trapo y el que no trató mucho mejor a sus primeros colaboradores (no deja de ser paradójico que Sorkin muestre a un vegano como un devorador de víctimas, es uno de los aciertos del guión, su Jobs es tan asocial como su Zuckerberg de La red social). Gran guión de Sorkin, señor a veces tendiente a irse por pedantes ramas (Newsroom), pero que cuando acierta es un grande, y aquí acierta de pleno. Boyle por su parte hace uno de sus mejores trabajos, apoyado en el sólido guión, en un por una vez buen Seth Rogen, en un excelente Jeff Daniels y en un soberbio Michael Fassbender (ni se le parece físicamente a Jobs ni puñetera falta que hace, afortunadamente huye de la imitación que hacen muchos actores en otros biopics), Kate Winslet menos, tiene el papel menos interesante del filme. Excelente comienzo de año y una muy seria candidata a los Oscars, eso sí, los que no les guste el "teatro filmado", abstenerse .
La nueva adaptación de la maldita tragedia escocesa (tiene una fama en teatro que ríete de lo de La semilla del diablo) dirigida por el australiano Justin Kurzel (lo siento, no he visto su anterior filme) es buena, pero no perfecta, está bastante por debajo de las de Welles y Polanski y a años luz de la genialidad que hizo Kurosawa en Trono de sangre. En su contra creo que en ocasiones se deja llevar por el preciosismo en sus imágenes y las elipsis no están del todo conseguidas, a veces hay bastante confusión en quién es quién en los actores secundarios, también me parecen discutibles algunos cambios en la obra como la inclusión del tema de la pérdida del hijo de Macbeth, que las ¿cuatro? brujas parezcan demasiado "normales" (deberían dar más miedo, según marca la tradición) y un epílogo innecesario que me parece que no está en la obra. Pero a su favor tiene un gran trabajo de fotografía de Adam Arpakaw, y unas interpretaciones mayúsculas de Sean Harris y especialmente de esa bestia parda que es Michael Fassbender (qué dos grandes interpretaciones he visto suyas en dos días), Marion Cotillard no lo hace mal, pero le perjudican los cambios en su personaje.